• Limay Medio 2011. Un cierre de temporada difícil pero con recompensas.
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Fines de mayo, finalmente estábamos en el río, después de vivir tanta ansiedad, comenzaba una semana de pesca que iba a ser durísima.

Arrancamos el día domingo bien temprano, el grupo era muy grande, por lo que tratamos en lo posible de dividirnos en dos para poder pescar mejor.

Yo partí con Quique y 2 amigos de Córdoba del lado de Martinez (margen Rio Negro). El resto partió a Fortin Nogueira (Margen Neuquen).

Como no estamos acostumbrados a pescar con shooting, tomo un tiempo agarrarle la mano al manejo de la línea. Eran las 11 de la mañana y ni una señal de las marrones migratoria que eran el objetivo principal del viaje, el día anterior mis amigos de Córdoba habían estado en el mismo lugar y no habían tenido ni un solo pique, la cosa no venía fácil.

A eso de la 12:30 comenzó la actividad,  en una cancha de unos 80 metros llegue a mover una trucha de las buenas por pasada.

Eran las 15 hs. y había perdido 2 truchas y escapado al menos 8 piques, si bien no había logrado concretar nada hasta el momento estaba muy conforme con lo vivido. A las 15:30 aprox llegaría la primera captura del viaje, una hermosa marrón mediana. Después de no haber aflojado ni un segundo desde que llegue, sentí un gran alivio, todo el esmero en la distancia y la presentación valieron la pena, no me podía quejar, primer día… la cuestión arranco bien.

Me relaje un segundo, por dentro dije la pesca está hecha por hoy, me tiro a descansar un rato, ese rato fue de 2 segundos. Nuevamente en el agua, con una inyección de energía y satisfacción que solo te puede dar una captura de estas truchas. Después de una hora de casteo sin respuestas llegaría lo que sería mi trofeo del viaje. Llegando al final de la corredera miro la barranca de la orilla de enfrente que venía tomando como referencia, estaba en el lugar donde había obtenido la mayor cantidad de pique, había arrancado la pasada con un bagrecito articulado, pongo nuevamente la diego suri gris perla, miro el sol que ya se estaba escondiendo, por dentro pienso, es una de las últimas oportunidades del día por cuestiones físicas y de horario. Respiro profundo, casteo,  el tiro sale bueno, cae y toma. Lo primero que pensé fue, si este aparato decide correr rio abajo lo pierdo en el sauce sumergido que tengo  a unos metros, por suerte comenzó a ir lentamente rio arriba, Llegó a realizar 4 saltos impresionantes que consumieron toda su energía, fueron imágenes que quedarán por mucho tiempo en mi mente. Posteriormente la actividad se cortó por completo, me junte con los chicos de Córdoba  a los que también le había ido muy bien, lograron capturar 3 de las buenas.

Por dentro pensé  que la semana vendría muy buena, gran error… no iba a ser hasta el sábado próximo que volvería a tener una buena captura, durante la semana logré varios piques, pero sin concretar ninguno.

Los días siguientes se fueron dando con las condiciones de pesca más diversas que uno se puede imaginar, un río que pasó de tener el caudal mínimo a tener arriba de 1000 metros cúbicos, viento que soplaba para donde quería, horarios de actividad distintos de un día al otro, una pesca totalmente impredecible, donde el éxito dependía de estar en el lugar justo en el  momento indicado haciendo los deberes muy bien.

Durante la estadía nos fuimos turnando para flotar, si bien la flotada nos da mayores posibilidades de pesca, en esta oportunidad no nos aseguraba nada. Quique y Aurelio flotaron el día lunes con excelentes resultados, el día miércoles fué mi turno con el Juanca, y solo tuvimos un par de piques y de esa forma se siguieron dando los resultados.

El día viernes con Javier nos juntamos con Efraín “tornillo” Castro, así que tuvimos la suerte de compartir un día de pesca con él, la verdad que fué muy interesante ver las alternativas que planteaba de como trabajar la mosca, yo venía pescando demasiado estructurado, con una sola receta, “tiro a un poco mas de 45 grados y hago trabajar la mosca con la línea desde que cae, si no tomó en los primeros 5 segundos.. nada más que hacer. El tornillo hacia pescar más tiempo su mosca, corrigiendo, lanzando a mas a 90 grados, alargando la deriva y haciendo mover la mosca en la deriva con  la punta de la caña y no con la línea, cada tiro la trabajaba diferente.

Lo otro interesante es que el Tornillo pesca con una caña 6 y logra la distancia de pesca sin problema, yo sufrí una tendinitis a partir del  tercer día y agarre la #6, y la verdad que se pesca más relajado y se mantiene mejor el estado, muy importante cuando tenemos una semana completa de pesca donde los tiros son largos y hay que estar con la mosca la mayor parte del tiempo en el agua esperando que se activen, lo que hace que el cuerpo se vaya desgastando lentamente. Créo que la única limitante con equipo 6 es cuando tememos el viento más fuerte de lo normal y para los que les gusta pescar con moscas pesadas.

Durante la semana cada uno de los integrantes del grupo tuvo su turno con una buena trucha algunos con más suerte que otro pero todos la tuvieron.

La experiencia de Javier Oche se hizo presente en sus tres días de pesca logrando 2 excelentes capturas. También nos enseño alternativas de pesca y de lugares.

También se vio el resultado de las juntadas de casteo previas a la salida, los que lograron dominar la técnica tuvieron su recompensa.

Algo que no quiero dejar de mencionar es la atención del las cabañas El Ciervo, sus dueños estuvieron permanente a nuestra disposición, las habitaciones se encontraban siempre impecables a una temperatura muy confortable. El predio cuenta con un quincho comunitario que fue el lugar de congregación de nuestro grupo de pesca y del resto de los pescadores que se encontraban en las cabañas, mientras hacíamos de comer, compartíamos las experiencias vividas durante la jornada de pesca, siempre acompañados por una copa de Syrah o Bonarda de la casa.

Como conclusión se puede decir que  el Limay es impredecible, hay muchísimo para aprender, es un río muy exigente donde  la pesca de vadeo nos pone a prueba en todo momento.

Es un río apasionante que nos tendrá nuevamente el próxima año tratando de aprender un poco más de él y de sus hermosas marrones migratorias.

Nota: Enrico Baistrocchi

 

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