• Pesca y Devolución

PESCAR SIN MATAR

por Fernando Belert

Esto es una explicación destinada a quienes tienen la voluntad de escuchar y tratar de entender, aún de cuestionar y preguntar. Quienes no deseen cambiar su criterio ante ninguna razón valedera, por favor, eviten perder tiempo leyendo el texto, que es solamente una opinión basada en leer mucho, pescar algo y observar bastante.

Reanime el pez poniendolo contra la corriente

Reanime el pez poniendolo contra la corriente

 

 

¿Porqué insto a devolver?

1º) Porque a fuerza de leer estudios e informes y pescar en ambientes sin muerte, terminé convenciéndome de su efectividad como herramienta de mejoramiento de la calidad de pesca (adaptación silvestre+ tamaño grande+máxima densidad natural).
2º) Porque he matado y mucho hasta hace quince años atrás, y además de no dejarme satisfecho, tampoco noté mejoría (todo lo contrario) en los ríos que pescaba.
3º) Porque lo considero CONVENIENTE PARA MANTENER LA CALIDAD DE PESCA como concepto completo, porque en realidad lo que me satisface es pescar  peces grandes,  violentos y salvajes.
4º) Porque pasan los años, y en una provincia donde casi todos se llevan lo capturado al freezer, noto un tremendo deterioro de la calidad de pesca (acordarse de los tamaños frecuentes en el río Calingasta, Castaño o San Juan, diez o veinte años atrás).
5º) Porque prefiero tener la percepción de que llegué a un paraje natural, disfruté y lo dejé tal cual lo encontré, para mi vuelta o para otros que quieran disfrutarlo después que yo. De allí que invite a hacer lo mismo a otros para cuando yo pesque después que ellos.
6º) Porque detesto las truchas de criadero sembradas para engordar y ser pescadas meses después. Cualquiera que haya estado en un “pesque y pague” o haya capturado las triploides de Pichi Picún Leufu o Alicura puede advertir la similitud de su pelea con la de una carpa.
7º) Porque estoy convencido de que se trata de una práctica positiva y que trae aparejados beneficios para quienes pescamos ahora y para los que vengan después.

No alargue las peleas

No alargue las peleas

 

 

¿Es lo mismo pescar y devolver con carnada que con artificiales?

Desde ya que no, y me remito al estudio de Taylor y White (1982), a la página web de la AEMS (Asociación de Estudio y Mejora de Salmónidos – España) y al Informe técnico Nº24 del CEAN, de los cuales surge muy claramente que la carnada es, por lejos, el sistema más dañino por la cantidad de peces que mueren luego de devueltos (31% contra 9% a cucharas y  3% usando moscas). Quien pesca presas tan voraces como la trucha con carnada e intenta devolverlas, generalmente les ocasiona graves daños en branquias y esófago, impidiendo su recuperación.

Mantenga el pez bajo el agua el mayor tiempo posible

Mantenga el pez bajo el agua el mayor tiempo posible

 

 

¿Es lo mismo pescar y matar truchas con carnada que con artificiales?

Y, básicamente es lo mismo si nos remitimos al hecho individual, pero si analizamos un poco las costumbres de los diferentes tipos conductuales del pescador, quien pesca con carnada, rara vez -Y ESTO ES COMPROBABLE CADA FIN DE SEMANA EN RIO BLANCO- respeta límite alguno, puesto que ya que viola el reglamento, aprovecha para hacerlo con todas las letras. Quien proviene de esta corriente (de conducta, no de pesca) por más mosca o cuchara que use, hará lo mismo. Y como también es comprobable,  en líneas generales quien tiene más que perder (equipo, concepto social, laburo) ante una infracción, se cuida más de cometerla. Y no es cuestión de ser rico, sino de cuánto esfuerzo te cuesta hacerte de un buen equipo o cómo te mirarían en tu barrio o en la oficina si salís en los diarios por infractor.

Mojarse las manos antes de tomar al pez

Mojarse las manos antes de tomar al pez

 

 

¿Cuál es el problema de matar  peces que “no tienen predadores naturales”?

Este es un aserto infundado. Una cosa es lo que vemos en Discovery cuando una manada de osos se “planta” en una cascada durante la migración de salmones de Alaska, y otra muy distinta lo que sucede con las truchas en los diferentes ámbitos de donde son originarias. No en todos hay osos (aclaremos que rara vez pescan truchas, sino que dedican su esfuerzo a las concentraciones masivas de salmones migrando), no en todos hay águilas ni éstas matan a los reproductores más grandes. En España -y hablo con conocimiento de causa- el mayor problema para las truchas autóctonas no son los predadores naturales (ya casi no tienen) sino el HOMBRE y sus múltiples intervenciones, desde la pesca hasta la contaminación, pasando por un extenso abanico. Y a juzgar por nuestras costumbres, acá sufren el mismo problema aún siendo foráneas.

Matar sin discriminar cantidad ¿beneficia?

Opino que es perjudicial. Primero, porque los tramos de río pescados con muerte, no reponen un número similar de ejemplares del mismo tamaño y calidad al año siguiente. A lo mejor sí vuelvan a poblarlo truchas más chicas en mayor número y menor tasa de crecimiento (más bocas que comen del mismo aporte alimentario). Y aún si se eliminara tamaños pequeños, matar en cantidad me parece dañino, sobre todo por una cuestión de ética: el ejemplo que debemos a quienes están intentando seguir nuestros pasos (hijos, nietos, compañeros noveles).

Matar sin discriminar tamaño ¿beneficia?

Me parece bastante peor que matar juveniles. Sin duda será perjudicial llevar a la mesa – y quitarle al río – un reproductor silvestre, maduro, adaptado a crecidas y calor, pero que además es quien instintivamente regula la correcta distribución de peces en su tramo de dominio, espantando a competidores enfermos y débiles, a juveniles – a los que obliga a migrar a tramos menos poblados-, o engullendo a crías “sobrantes”. Una gran trucha silvestre madura con porte adecuado, desova ovas grandes y de ellas salen alevinos de mejor desarrollo futuro. Las truchas de ríos sobrepescados maduran a la misma edad pero con menos tamaño, ovas más chicas y descendencia de desarrollo más lento (lo mismo que las mamás de los países africanos sumidos en guerras de exterminio).

Ambientes donde se mata vs. ambientes sin muerte

Cualquiera que tenga más de veinte años y haya pescado unos cuantos ríos y arroyos de la provincia puede darse cuenta que en los ríos donde más se mata, cada vez hay más truchas y más pequeñas. En lagos y lagunas el balance no siempre es éste, pero ante la duda… En cuanto a ambientes con devolución “comprobada”, pueden darse a excepciones, pero si vamos a Lago 3, Rincón Chico, Malleo superior, Los Espinillos en Córdoba, el Jáchal de San Juan, me parece que nos conviene prendernos en copiar lo positivo.
Por último, si desaparecieran todas las truchas de un río por el motivo que fuere, sería un desastre, sería triste, y tendríamos que apelar a soluciones fáciles (y en tal caso inevitables) como la siembra, pero que no me parecen mejores (por resultado) que conservar.

La generación de trabajo a través de la pesca:

Por increíble que parezca, la pesca deportiva genera mucho, mucho trabajo cuando es bien aprovechada y correctamente administrada. Esta actividad da ocupación a choferes, comerciantes, expendedores de combustibles, guías de pesca, baqueanos, panaderos, mecánicos, pilotos, mucamas, conserjes, hoteleros, agentes de viaje, artesanos, cocineros, fabricantes de ropa y de artículos de pesca, empleados estatales, etc.

El valor de una trucha viva de dos kilos “en la punta de la caña” es de U$S 150, los que va generando a lo largo de su existencia y de sucesivas capturas. El valor de una trucha muerta no excede los veintiocho pesos (7 dólares) por kilo en el mejor de los casos y, quien la ha sacrificado, le ha hecho perder 150 dólares a la comunidad propietaria del pez. El pescador de truchas requiere de traslados, guías, comidas, alojamiento, cabalgadura, regalos para su familia, etc. por los cuales dejará buen dinero en la zona de pesca, el que se multiplica por tantos pescadores como los que concurran a disfrutar del recurso. Si dejamos que cualquier pescador mate sus capturas, ese dinero nunca llega a multiplicarse, más bien lo contrario: el capital que representan los peces vivos disminuye y queda supeditado a costosas siembras y extensas vedas que implican un lucro cesante para mucha gente.

Devolver una gran trucha silvestre al agua produce una multitud de efectos benéficos para todos: satisfacción, relax, ahorro, creación de empleo, distribución equitativa de ingresos, buena publicidad, cooperación, amistad, valorización de los terrenos ribereños, etc.

¿Vale o no la pena pescar y liberar?

Datos interesantes sobre la pesca deportiva:

  • La pesca es el segundo deporte más practicado en el mundo después del fútbol.
  • Una trucha devuelta correctamente puede volver a capturarse en forma repetida sin causarle la muerte.
  • El valor “en punta de caña” que cada trucha de 1 kilo genera en movimiento turístico a lo largo de su existencia es de U$S 150. La misma trucha, pero muerta, no excede los $28.
  • Si Ud. captura y devuelve le interesará saber que la mortalidad de peces devueltos según el sistema de pesca empleado es de:
    – Mosca artificial: 3%
    – Cucharas y señuelos: 9%
    – Carnada natural: 31%
    (Estudio consultado: Taylor & White – 1982)
  • Una trucha silvestre de 45 cm desova 800 huevos al año. El 90% de éstos no llega a ser alevino. De los alevinos sobrevivientes solamente dos de ellos llegan a ser peces adultos.
  • Cada trucha arcoiris desova una vez al año y puede hacerlo entre tres y cinco veces durante su existencia.
  • En un río que ya posee su comunidad de truchas silvestres, fracasa el 70% de las siembras efectuadas con posterioridad por el hombre. El 30% restante deteriora la genética silvestre de las truchas nacidas en el río.
  • En la Patagonia existen más de 130 cursos de agua donde la devolución es obligatoria. Cada año aumenta la cantidad de pescadores que frecuentan esa región.
  • La valuación estimativa del potencial turístico no explotado de la pesca deportiva en los ríos de San Juan excede los $ 15.000.000 (quince millones de pesos) al año.