• Villa Corral: Escuela de Mosqueros
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Para muchos pescadores con mosca, hablar del río Castaño es referirse a Retamal, Timbirimbas o Castaño Nuevo, dominio casi exclusivo de la trucha marrón más norteña de la Argentina. Significa también largas caminatas “off road” para acceder a lugares inhóspitos o largos trayectos en doble tracción, acampe de por medio. Líneas sink tip para pasear un streamer aguas abajo y bien pegado al fondo. Y es atractivo, no lo niego.

Pero hay también otro Castaño, mucho más accesible y hospitalario,  y -por esas mismas razones- no menos complejo e interesante de pescar.

Villa Corral es el tramo más bajo del río, en el que confluyen una serie de factores poco habituales en nuestras corrientes, a saber:

  • Aguas generalmente muy claras, meandrosas y lentas producto de su discurrir por un valle de topografía más plana que el tramo superior del río. Ello genera beneficios al incrementar la capacidad de fotosíntesis de las plantas acuáticas, refugio y alimento del zooplancton residente, y brindar a los peces mayor facilidad para percibir a sus predadores (humanos y animales).
  • Abundante vegetación ribereña, lo que redunda en mayor porcentaje de refugios e interesante aporte de alimento para los peces.
  • Una población de truchas con adecuada escala de tamaños y excelente estado físico.
  • Numerosos manantiales que surgen en las cercanías, aumentando, refrescando y aclarando el curso principal con temperaturas muy parejas y estables. Estos, a su vez, aportan alimento muy variado gracias a la vegetación acuática de su cauce.
  • Al no tener emprendimientos agrícolas aguas abajo, no sufre extracciones de su caudal, tornándolo en uno de los tramos más estables de todo el río.
  • Si bien por momentos recibe una presión de pesca extrema, este hecho tiene un beneficio implícito: las truchas son mucho más esquivas y astutas que en aguas menos claras, o más correntosas y profundas.

Corredera de Villa Corral

Claro, para quien no lo conoce, aparece inmediatamente la pregunta: “¿de qué lugar del Castaño está hablando este tipo?”. El tramo Villa Corral -hablando entre pescadores- es el que se extiende desde unos mil metros aguas arriba de la vertiente de Araya y la confluencia con el río Los Patos.

El sector presenta dos accesos: el primero de ellos (el que está hacia el sur) y más cercano a Calingasta, es “el de la palmera”. Cuando Usted sale de Calingasta hacia el norte, a unos diez kilómetros va a ver a su derecha un pequeño pasante de hormigón y cien metros más al este, la única palmera visible en todo el trayecto hacia Villa Nueva. Siguiendo la huella que pasa junto a esta plantita, no tiene cómo perderse, llega sí o sí al río.

El otro acceso es por el norte a unos dos kilómetros del anterior. Es una huella que sale hacia la derecha esa ingresa en el cauce de un arroyo, justo antes de un badén de hormigón, y lleva derechito al vado de la vertiente de Araya. Cien metros más allá, está el Castaño. Cuando el río trae agua, este tramo es interesante desde unos mil metros aguas arriba del vado; caso contrario, es “picante” recién a partir de la confluencia con la vertiente de Araya.

aguas abajo la "Vertiente de Araya"

TECNICAS

Este tramo del río, en razón de su escasa pendiente y caudal relativamente estable, presenta una conformación meandrosa donde los accidentes propios de todo río (corredera, run, pozón y tail flat) muestran buena proporcionalidad. Esto es, que las facetas mencionadas son lo imprescindiblemente extensas como para poder diferenciarlas con claridad y pescarlas individualmente. La agradable velocidad de la corriente brinda oportunidades de aplicar todas las técnicas para cañas de una mano: ninfas corriente arriba, secas, secas patinadas y streamers con línea de flote o bien, de hundimiento.

Arco Iris muy saludable

Salvo en años de caudales excepcionalmente altos o crecidas veraniegas, lo anteriormente mencionado es aplicable en la totalidad del tramo.

Como en todos los ríos medianos a chicos de la provincia, la pesca con pequeñas ninfas, línea de flote, leader largo y fino e indicador de pique, es -por estos tiempos- la técnica más rendidora. Ello no quita que la vieja receta de una puntita de hundimiento y una imitación de bagre bien camuflado no pueda dar buenos premios, peeero… la cantidad de piques y la diversión, difieren bastante entre uno y otro sistema.

Secas: Villa Corral junto al tramo de Puchuzúm son quizá los mejores lugares para lanzar una pequeña imitación de caddis adulta o una Adams, con resultados letales. Es raro el día -aún en invierno- en que no se produzca una eclosión múltiple. Es cuestión de estar atento e identificar a qué insecto y tamaño se dirigen las tomadas. Esos años en que Castaño permanece claro en noviembre, cada crepúsculo en Villa Corral es una verdadera fiesta.

Que si la vez que vaya, va a sacar muchas…, grandes… mmmmhhh. Le cuento al lector una antigüedad: casi veinte años atrás, Villa Corral era “la escuelita” de los pocos mosqueros que entonces habíamos en San Juan. Como tal, a veces sacábamos un “10”, a veces nos aplazaba rotundamente, pero siempre aprendíamos algo. Eso es algo que este pedacito del río no ha perdido. Ahora es más exigente, más “cascoteado”, pero sigue siendo un ámbito de aprendizaje tan bueno como puede serlo el Jáchal y aún más técnico. El aliciente es su entorno paisajístico fenomenal, abundante sombra donde refugiarse y proximidad con centros donde aprovisionarse y pernoctar cómodamente.

Sugerencias:

I) El tramo no da para más de tres o cuatro pescadores. Si se pasan de concurrencia, van a provocar la instantánea retracción de las truchas. Podrá pescar algunas el que vaya “primero en el agua”, pero los demás van a “hacer sapo”.

II) Gana el que castea desde tierra adentro, agazapado y fuera de la vista de las truchas. Notará apreciables diferencias si puede proyectar la mosca desde unos diez o doce metros de la posible tomada.

III) Con aguas muy claras y/o bajas, alargue y afine el tippet por debajo de 3X. Esto requerirá de una caña de puntera muy “soft”, que proteja al terminal de los cabezazos y corridas.

 

El estado de las truchas las hace muy combativas

EQUIPOS

Está claro que si se tiene ganas de pescar, con un palo de escoba bien manejado…puede que saque algo.  Pero si además se quiere ser eficiente (lo que redunda en menos cansancio y más diversión) hay que adecuar el equipo al lugar y no al revés.

Villa Corral está “diseñado” para el uso de cañas en potencias #3 y #4 de acción media o media/rápida. ¿Porqué? porque en ocasiones, en un mismo día el río se presenta ideal para encararlo con ninfas o secas y bajarlo pescando pupas en ascenso, ninfas de dragonflies o pequeños streamers. Y con diferencia de horas, elevarse la intensidad del viento y exigir una línea con sink tip cortita y solamente streamer. Yo he pescado en meses de aguas bajas -con buena efectividad, aunque algo incómodo- con un polyleader (leader forrado para hundimiento) adosado a la línea de flote, y un streamer.

Obviamente, también puede llegar el pescador al río y toparse con un caudal que no permita derivar cómodamente las ninfas o secas, y las únicas herramientas posibles sean los streamers aguas abajo y con línea sink tip más rápida (tipo Teeny 100, Teeny 130 o Rio DC 100).

Los leaders adecuados son de 12 pies en 2X al 4X (más tippet hasta 5X) para ninfas y secas, en tanto para streamers con flote puede ser 9 pies 2X, y 7 pies 2X cuando emplee líneas sink tip.

 

MOSCAS

Matuka grizzly amarilla

El tramo de Villa Corral es lo más parecido a un restaurant “buffet froid” que puedan llegar a encontrar las truchas, donde quizá el único plato que no se encuentra presente sean los plecópteros o Stoneflies. Por lo demás, la lista es enorme: bagres, mojarras, pancoras y “scuds” o camarones de manantial. En materia de insectos: alguaciles y libélulas, “mayflies” (baetis, leptophlebias, massartellopsis), “caddis” o tricópteras, mariposas nocturnas o lepidópteras, “midges” o dípteros (paquitas, jejenes y tábanos), saltamontes, hormigas y escarabajos.

Copper John naranja

Red Fox con patas de goma

Por lo tanto y teniendo en cuenta lo que se menciona en los dos capítulos anteriores, le tiro una lista “aggiornada” (ya escribí sobre esto hace algunos años, pero creo que ahora puedo sumar un par de cosas más) de moscas utilizables para este sector de Castaño:

Pupa de Caddis amarilla

Ninfas: Bead Head Prince, Bead Head Hare´s Ear, Red Fox Squirrel, Scud, Soft Hackle, Copper John, Pérez Destroyer, Pheasant Tail, Brassie y Caddis Pupa, en tamaños #12al #18. Imitaciones de ninfas de Dragonfly en #8 al #12.

Prince con Bead Head

Secas: Elk Hair Caddis, King River Caddis, Goddard Caddis, Blue Dun, Black Gnat Adams, March Brown, Mosquito y Griffith Gnat en anzuelos #12 al #20. También Irresistible, Royal Wulff, Humpy, Hoppers varias en tamaños #8 al #14.

Streamers: Bagrecitos negros, grises, liebres y olivas; Near Nuff Sculpin, Wooly Buggers varias (sin que falte la “Taxi”), Alevino Traidor, Pheasant Minnow, Muddler Minnow, Matuka, Matuka Sculpin, Grizzly Hot Spot y Black Silver Hot Spot, en tamaños #6 al #10.

Matuka Woolhead oliva

Hot Spot grizzly

Alevino Traidor

LA PESCA MAS RECIENTE

A principios de Mayo concurrimos en compañía de Juan Fiore y Agustín Arturo con la intención de llegar hasta la confluencia del Castaño con el río Los Patos, punto donde se origina el río San Juan. Nuestra intención era pescar éste último para verificar si ya se habían apostado allí las truchas que -desde el año pasado- detectamos que estaban ascendiendo a partir de Abril desde el embalse de Caracoles.

Ya por el Puente Ing. Suárez, en Pachaco, nos percatamos que nuestro principal curso de aguas todavía no había aclarado lo suficiente para pescarlo con alguna certeza. Así fue que decidimos ir sin demora hasta Calingasta y entrar en el acceso de “La Palmera” hasta el Castaño. El día era magnífico, fresco y calmo. El pequeño Castaño nos recibió con sus aguas extremadamente bajas y cristalinas, sinónimo de una pesca desafiante y compleja.

Una vez vestidos, armamos con floating, leader largo e indicadores de pique, con sendas Bead Head Princes atadas al monofilamento, y comenzamos el ascenso del curso turnándonos en los diferentes pools, tratando de no complicarle la pesca a los compañeros.

Los piques no tardaron en llegar, pero en todos los casos correspondían a arcoiris pequeñas. Una vez entibiados los pulsos, aparecieron truchas cercanas a los quinientos gramos que tomaban -como era de esperar- solamente las derivas muy prolijas.

Pasadas las diez de la mañana, estalló una eclosión múltiple de caddis y mayflies, y aún cuando las truchas más chicas se mostraban enloquecidas tomando en superficie, las más grandes estaban avocadas al “drift”. Esto es, su atención se dirigía a las ninfas y pupas que ascendían desde el fondo o derivaban en la corriente en camino a eclosionar. Estos estadíos de los insectos eran arrastrados por diferentes subcorrientes del río a velocidades distintas a las que uno podía apreciar a flor de agua, por lo tanto tuvimos que ser muy meticulosos en la presentación y posteriores correcciones de la línea en el agua. El empuje de la corriente superficial sobre la cola de ratón o el leader, producía una aceleración de la deriva de la ninfa y los peces más importantes perdían todo interés en la mosca.

Esta gorda tomó una Prince

Dos vías posibles para evitar este efecto indeseado, eran -por el lado del equipo- achicar el indicador de pique, lastrar un poco el leader con una pequeña bolita de masilla de plomo, y afinar el tippet a un 4 ó un 5X. En lo cinético, haciendo un lance con curva y varias “mini correcciones” posteriores contra corriente.

Así pudimos dar con varias de las mejores truchas presentes en el tramo, las que rondaban los 35 centímetros, muy gordas y enérgicas.

El regreso aguas abajo, en micaso lo hice con un polyleader agregado a la línea de flote y una imitación de bagrecito en anzuelo #6, atada con conejo gris. Esta modalidad arrojó apenas un veinte por ciento del total de piques en el día, sin cambios notables en los portes de las capturas. Es de resaltar, no obstante, que pasadas las 16 horas, la presión cambió rotundamente y arrancó un ventarrón que -innegablemente- afectaba el comportamiento de los peces.

El balance de la salida resultó muy positivo, sobre todo para Agustín y para mí (Agustín perdió por corte una verdadera bestia).  Juan no se encontró con su cast y las moscas adecuadas para el estado que presentaba el río.

Tema aparte los cuatro o cinco lugareños que aparecieron a última hora de la tarde a pasar la red para sacar bagres que luego encarnaron, intentando pescar. Les señalé amablemente que estaban haciendo algo prohibido por el reglamento y que les podía acarrear fuertes multas si eran descubiertos. Pusieron su mejor cara de póker y siguieron en la suya. Aunque tarde, no perdí la oportunidad de denunciarlos ante la Secretaría de Medio Ambiente para que estas depredaciones de fauna autóctona no vuelvan a ocurrir.

Por Fernando Belert

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4 Comentarios para Villa Corral: Escuela de Mosqueros

  1. Pensar que este fué el primer río que conocí, el primero en el que capturé una truchas con cuchara, el primero que caminé, el primero en el que capturé mi primer trucha con mosca, es un río sin duda muy especial para mí y para la mayoría de los pescadores sanjuaninos, que supo tener las mejores truchas, y que hoy tratamos de recuperar. Muy buena la nota Fer!

  2. Eduardo Pallavicini comentó:

    QUE BUENA NOTA!! Fer, como siempre enseñandonos en cada una de ellas y Felicitacines!! a los chicos de la comición por publicar esto y por todo lo que hacen para mejorar cada ves mas nuestros ríos.
    Abrazos!!

  3. Hola amigo : muy buena la nota!!! gracias por mostrar ete lugar tan lindo y calido

  4. Manoli comentó:

    Al fin hice realidad un sueño tengo una casa en Puchuzun, con el rio Castaño en el fondo… jajajajajaaaa, espero poder pescar con mis hijos y disfrutar con amigos tambien, luego les cuento…………..

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